Artículo publicado en the epoch time-españa
EXCLUSIVA
Exclusiva: la diáspora cubana en Madrid recibe señales de Washington sobre la inminente caída del régimen comunista
Crónica política internacional desde Madrid sobre el encuentro entre la diplomacia estadounidense y la diáspora cubana en Europa, en un contexto marcado por las expectativas de cambio en la isla y el creciente debate sobre su futuro político
Estos Estados, debido a sus alianzas con actores contrarios al atlantismo, como China, Irán o Rusia, han generado dinámicas geopolíticas que afectan directamente tanto a la seguridad regional como a la seguridad interna de los Estados Unidos. A ello se suma la realidad de Cuba y Venezuela como Estados cerrados, donde se vulneran derechos fundamentales los 365 días del año. Este conjunto de factores explica la profundidad de la crisis política y humanitaria en la región. En este contexto, la Administración Trump sostiene que Venezuela ha comenzado un proceso de salida del estancamiento político y económico, mientras Cuba podría situarse próximamente en la línea de partida hacia un cambio estructural.
Seguridad reforzada y tensión política
El encuentro se desarrolló bajo importantes medidas de seguridad. Existe una especial preocupación por parte de las autoridades norteamericanas en torno a la seguridad del embajador Hammer, quien recientemente, dentro de Cuba, fue objeto de un episodio denominado por la inteligencia cubana como «acto de repudio», o lo que en España se conoce coloquialmente como «escrache». Este tipo de acciones consisten en hostigamiento organizado mediante intimidaciones, gritos e incluso agresiones físicas.
En el contexto actual, las autoridades del régimen de partido único comunista y autoritario en Cuba observan el escenario político con inquietud, ya que el devenir de los acontecimientos no parece favorable para su continuidad.
Diversidad ideológica en la oposición cubana
En el evento estuvieron representadas diversas personalidades y agrupaciones procedentes de distintos puntos de Europa, reflejando un amplio abanico ideológico dentro de la oposición cubana. Desde sectores progresistas-globalistas hasta conservadores-libertarios pusieron sobre la mesa la pluralidad de visiones existentes acerca de una Cuba futura. En ese mismo contexto, había personas con tendencias nacionalistas y otras más afines al anexionismo con Estados Unidos, una corriente política que plantea la eventual incorporación de Cuba como estado federado estadounidense y que está tomando fuerza en determinados sectores, especialmente en redes sociales.
Asimismo, en la figura del letrado Julio Rodríguez estuvieron representados los constitucionalistas, un sector de la oposición centrado principalmente en cuestiones jurídicas y en el análisis de la ruptura del Estado de Derecho producida a partir del 7 de enero de 1959. Este grupo defiende la continuidad jurídica de la Constitución cubana de 1940, que, según numerosos juristas, seguiría vigente al no haber sido formalmente derogada conforme a los procedimientos legales establecidos.
Iliana Hernández y la recomposición del espacio opositor europeo

De forma especial, cabe destacar la figura de Iliana Hernández, opositora cubana de larga trayectoria, quien fue la persona encargada de coordinar la organización del evento por orientación del embajador Hammer, que además tuvo palabras de reconocimiento hacia su labor y trayectoria. Algunas cábalas políticas y análisis prospectivos la sitúan como una de las posibles actoras relevantes en el escenario político de una Cuba futura. Esta circunstancia la convierte en una figura de peso dentro de la oposición cubana en Europa, especialmente tras la importante fractura que esta experimentó en 2025 entre el ala político-pragmática y el ala activista emocional. Iliana se caracteriza por ser una figura de consenso, capaz de dialogar y entenderse con diversas sensibilidades y visiones dentro del espectro opositor, razón por la cual fue seleccionada para llevar la batuta en un acto de tanta relevancia como este.
El mensaje político de Washington

Durante la reunión, el embajador expresó su agradecimiento por la asistencia de numerosos cubanos al acto. Entre los asistentes se encontraba también la exdiputada de la Asamblea de Madrid Rocío Monasterio, de ascendencia cubana, en un gesto que refleja la creciente implicación de actores políticos europeos en el debate sobre el futuro de Cuba. El representante diplomático subrayó el momento crucial que vive la isla, donde se juega literalmente su futuro y su supervivencia, en el contexto del esfuerzo de la Administración Trump por devolver la soberanía a los cubanos tras casi siete décadas bajo un sistema de partido único comunista.
El caso Osiris José Puerto Terry
Posteriormente, tras una sesión fotográfica con asistentes y simpatizantes, el diplomático tuvo la oportunidad de conocer el caso de Osiris José Puerto Terry, protagonista de las protestas populares del 11 de julio de 2021 en la isla caribeña. Como consecuencia de la orden televisada de Miguel Díaz-Canel orientada a sofocar las manifestaciones al precio que fuera necesario, Osiris resultó gravemente herido por impactos de bala. Recientemente fue intervenido quirúrgicamente en un hospital de Barcelona para extraer el último proyectil que permanecía alojado en su cuerpo. El embajador mostró un interés particular por la evolución de su situación.
Reunión de carácter confidencial
Posteriormente se produjo una reunión de carácter confidencial con un reducido grupo de cubanos y españoles, entre los que tuve el privilegio de participar. En ese encuentro, el embajador expuso las líneas maestras de la política que la Administración Trump prevé aplicar respecto a Cuba. Se solicitó discreción sobre los detalles tratados, pero el mensaje transmitido apunta a que el presidente Trump está destinando importantes esfuerzos y recursos para que, a lo largo de 2026, pueda producirse el fin de una de las tiranías más prolongadas del hemisferio occidental.
¿Crisis humanitaria en Cuba?
Orígenes estructurales y colapso financiero
Según diversos medios de comunicación de distintos espectros ideológicos, lo que está ocurriendo actualmente en Cuba constituye una crisis sin precedentes. No obstante, los primeros síntomas estructurales pueden rastrearse hasta finales de la década de los años ochenta, antes de la caída del Muro de Berlín. Desde entonces, y pese a haber recibido ayudas económicas equivalentes a varios planes Marshall por parte de la antigua Unión Soviética, Cuba ha experimentado un deterioro progresivo de las condiciones de vida de su población.
En las últimas dos décadas, la situación se ha agravado debido a una política sistemática de incumplimiento de obligaciones financieras internacionales. Numerosos acreedores han perdido la confianza en el Estado cubano, lo que dificulta la concesión de créditos para la adquisición de alimentos, productos de primera necesidad o infraestructuras básicas. Incluso tras procesos de reestructuración y condonación parcial de deuda por parte de organismos como el Club de París, los compromisos posteriores no siempre se han cumplido.
Esta falta de credibilidad financiera constituye una de las causas principales de la actual crisis humanitaria, que no es un fenómeno reciente, sino el resultado de décadas de decisiones políticas y económicas acumuladas.
Cualquier búsqueda en internet permite consultar el listado de los principales socios comerciales de la isla, entre los que se encuentran España y Estados Unidos. Esta realidad cuestiona el relato que presenta a Cuba como un país completamente bloqueado. Existen sanciones vinculadas al embargo comercial, especialmente relacionadas con bienes nacionalizados sin compensación, que limitan determinadas transacciones financieras y comerciales.
Más allá del embargo, el historial de impagos del Estado cubano ha generado una profunda desconfianza internacional, situando al país en una posición económica extremadamente compleja. A ello se añade que durante años parte del petróleo suministrado por Venezuela fue reexportado mientras la población sufría carencias energéticas significativas.
Control político, deterioro social y responsabilidad histórica
Estas dificultades se ven agravadas por un modelo político caracterizado por un fuerte control estatal. Libertades básicas propias de cualquier sociedad democrática, como la libertad de expresión, el derecho de reunión o la libertad de pensamiento, continúan restringidas. Lo que hoy se observa en Cuba no es un episodio coyuntural, sino el resultado acumulado de decisiones políticas sostenidas durante décadas de partido único.
A ello se suman episodios de injerencia exterior, como se ha señalado en el caso venezolano, fenómeno que no constituye una excepción dentro de la trayectoria internacional del régimen cubano.
Resulta llamativo que, durante estos años de crisis humanitaria en la isla, determinados sectores de la denominada izquierda caviar, cómodamente instalados tras sus iPhones en cafeterías de moda, hayan recordado la revolución cubana solo en fechas señaladas, mientras en plena era de internet y acceso global a la información han ignorado de forma deliberada la profunda crisis que vive el país, cuyo punto álgido fue el levantamiento popular del 11 de julio de 2021. Un escenario que muchos analistas atribuyen a décadas de gestión comunista ineficiente y a la ausencia de mecanismos reales de rendición de cuentas.
Perspectiva informativa y análisis internacional
Desde The Epoch Times, medio que ha denunciado con firmeza los muros informativos levantados por regímenes autoritarios como el Partido Comunista Chino, razón fundacional de nuestro proyecto editorial, analizamos estas cuestiones desde una perspectiva informativa rigurosa, con el objetivo de que nuestros lectores comprendan los subterfugios y eufemismos lingüísticos que emplean las tiranías de corte comunista para maquillar realidades estructurales. Estar inmunizado frente a este tipo de dialécticas permite al lector mantener una necesaria distancia crítica ante cuestiones profundamente complejas, donde, en un ejercicio de populismo autócrata, las responsabilidades suelen diluirse y atribuirse a elementos periféricos, evitando señalar al verdadero núcleo del problema. Por ello nos atrevemos a afirmar que 2026 puede convertirse en un año decisivo para la recuperación de la soberanía de los cubanos.


